viernes, 10 de octubre de 2014

Mi experiencia porteando. En honor a la semana internacional del porteo.

Estamos en la semana internacional del porteo, y para las que preguntan, ¿qué es eso?, es el llevar a tu bebé cargado, puede ser en brazos, pero por lo general se refiere a llevarlo en un portabebé ergonómico, que puede ser un mei tai, fular, bandolera, o mochila, pero no mochila de las canguro, donde el niño lleva su piernitas colgando, si no una en donde va sentadito, en la posición natural de "ranita" o "m" donde las rodillas van ligeramente arriba de sus pompis.
Imagen tomada de blog.monitosyrisas.com

Bueno y por qué todo este rollo, pues porque en honor a esta semana, te quiero platicar mi experiencia porteando.

Yo he porteado con dos de mis tres hijos, al más grande no, porque no conocía, aunque debo decir que siempre fue niño de brazos, la carreola y eso, no fue para nosotros jeje. Con mi segunda hija, porteaba más por gusto, es decir en casa casi no lo hacía, solo en ocasiones para que se durmiera, pero generalmente la traía a brazo pelón.

Era más que nada para andar en la calle, con ella sabía poco, pero lo que sabía acerca del porteo, pero eso poco me servía. Con ella aprendí a llevarla en la espalda, que igual fue por gusto y no lo hacía muy seguido. Eramos felices porteando.

Con ella solo recuerdo una ocasión en la que tuve que darle pecho mientras iba caminando por el centro comercial, fue
una excelente ayuda mi bandolera para que ambas fuéramos cómodas.


Cuando nació mi tercer hija obviamente ya amaba el porteo, pero ahora se había vuelto en mí una necesidad, ya que tenía que hacer el quehacer de la casa y no quería dejar a mi hija sola acostada en la cuna o portabebé, que claro sé que si lo hubiera hecho desde un principio, tal vez hubiera llorado unas cuantas veces, y que después de un tiempo se hubiera resignado a estar en el portabebé, de este tema hablaré más ampliamente en otro post.

Pero también se de la necesidad que tienen los bebés de estar cerca de mamá, de estar en sus brazos, de escuchar su respiración y sentir el latido de su corazón, y no quería privar a mi hija de eso, así que con ella en mi bandolera, puedo tener las manos libres para hacer el quehacer de la casa.

También ha sido de gran utilidad cuando en casa tengo que ayudar a un niño con las tareas de la escuela y hacerle caso a otra niña que quiere colorear, o jugar y sin que la bebé sienta que no le pongo atención, así que un niño de un lado, otra niña de otro lado y la bebé en la bandolera y así todos contentos.

Y que ni se diga cuando tengo que salir con los tres, que realmente son pocas las veces que lo hago, esto se lo debo agradecer a la inseguridad de nuestros días, porqué de mis ganas saldríamos a muchos lados, pero el chiste es que me es muy útil poder llevar brazos libres para mis otros hijos, de hecho en ocasiones me he cargado a los
dos niñas pequeñas y así me siento aún más segura.

Recuerdo una ocasión en la que se me había hecho tarde, como de costumbre, para arreglarme
para ir a la boda de una gran amiga, y mi hija tenía hambre y sueño, y yo sólo media hora para , peinarme y maquillarme y nadie en casa que me ayude a dormir a la bebé, así que me la puse en la bandolera y a darle pechito mientras me peinaba y maquillaba. Ame mi bandolera ese día.

En fin por estas y mil razones más me encanta portear a mis hijos, porque gracias a esto he podido hacer muchísimas cosas, pero la más importante es la seguridad que les estoy transmitiendo a mis hijos, su autonomía y deseo de explorar todo.



A quienes dicen que se acostumbran a los brazos, que error y mentira más grande, lo vivo en carne propia, mi hija más grande gateo a los seis, al igual que su hermano mayor,
camino al año, igual que su hermano, ambos van caminando cuando andamos por el centro comercial y de compras, claro que de repente se cansan y piden un descanso y nos podemos sentar o tengo que cargar a la niña, depende del tiempo que traigamos, pero el que se cansen es natural ¿o tú no te cansas después de caminar un largo rato?

 La bebé gateó a los seis meses, desde los siete se para sola y a los ocho camina agarrada de cosas, ya sus 10 meses le anda por caminar sola, así que ahora aprovecho lo más que me deja cargarla, porque siento que ya mis días de porteo poco a poco van a llegar a su fin, ya me pide menos tiempo que la cargue y quiere más tiempo explorar su mundo.

Amo el porteo y no lo cambiaría por nada, y a cualquier persona que puedo se lo recomiendo ya sea un fular, una bandolera, un mei tai, lo que se le acomode mejor. Si tú no lo has probado, vamos anímate, veras que es genial traer a tu hijo pegado a ti.

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