viernes, 24 de octubre de 2014

Mujer vs mujer, mejor educar para la unión.

Desde hace tiempo tenía ganas de escribir un poco sobre este tema. El problema es que no se muy bien cómo comenzar. 
Tengo dos hijas, que evidentemente son muy diferentes de mi hijo varón y como madre me preocupan muchas cosas. Hoy les voy a escribir de una de las muchas cosas que me preocupan. 

Las mujeres que los rodearan, en verdad me preocupa mucho como estamos educando a las mujeres de hoy, estoy leyendo el libro de las "niñas glamour, la tercera mujer" y ¡ah! cómo me ha abierto los ojos y preocupado.

Una de las cosas que dice es como las mujeres actuales somos nuestras peores enemigas y tiene todita la razón, ¡que preocupante! Pasamos de "luchar contra los hombres", que en algunas cuestiones sí estoy de acuerdo, debemos de luchar porque se reconozcan los mismo derechos a los hombres y a las mujeres, igualdad en salario y oportunidades, pero me queda clarísimo que jamás seremos iguales, en dignidad por supuesto que sí, pero físicamente, en capacidades, en emociones, etc, en eso, no. 

Pero bueno me estoy yendo  por otro lado, somos malas con las mismas mujeres y de esa manera educamos a nuestras hijas, crecen oyendo comentarios descalificadores y llenos de envidia de una mujer a otra. En serio mujeres ¿qué nos pasa?

Antes éramos tribu, nos ayudábamos entre nosotras, ahora parece que tenemos que ser super mujeres y nunca llenamos nuestras expectativas porque creemos que la mujer de enfrente hace más y nos da envidia y la empezamos a criticar.

En verdad me da miedo oír historias de niñas de ocho años, anoréxicas, bulímicas. Hace poco una conocida nos enseñaba una carta que le habían dejado en la mochila a su hija de 8 años, una carta con una letra y ortografía muy fea, con un dibujo muy feo, (feo por el mensaje, que por cierto por la letra y ortografía no se entendía muy bien), pero era algo así como: "eres una ñoña creída  cuatro ojos y nadie te quiere". Esta persona comentaba que su hija era de las que tenían mejores calificaciones de su salón. La verdad no se por quién sentí más tristeza, si por la niña que había recibido la carta o por la que la había hecho.

Poco después vi un comentario de una artista que decía que gracias a la lactancia había vuelto a su peso de antes del embarazo en tres meses. Vi los comentarios y en lugar de que digan 'bien por la lactancia', eran puros de, "y gracias a la lipo también", "claro porque se la pasa en el gimnasio y le cuidan a sus bebés, pero uno que tiene que trabajar y no tiene quien la ayude", o sea, puros comentarios envidiosos.

Y han visto alguna vez el programa de princesitas, o ¡por Dios!, en serio lloro por el futuro de esas niñas. 

En fin está en nosotras como mamás cambiar esa mentalidad, querernos a nosotras y transmitirle a nuestras hijas eso, que son valiosas tal y como son, que no deben competir con nadie, más que con ellas mismas.  

Celebremos nuestros éxitos como mujeres, los éxitos de las demás mujeres, dejemos de tratarnos como enemigas y tratémonos como amigas, ayudémonos por el simple hecho de que somos mujeres, volvamos a ser tribu.

Con pequeños pasos, puede ser que logremos un mundo un poco más amigable, más unido, más humano.

  






viernes, 10 de octubre de 2014

Mi experiencia porteando. En honor a la semana internacional del porteo.

Estamos en la semana internacional del porteo, y para las que preguntan, ¿qué es eso?, es el llevar a tu bebé cargado, puede ser en brazos, pero por lo general se refiere a llevarlo en un portabebé ergonómico, que puede ser un mei tai, fular, bandolera, o mochila, pero no mochila de las canguro, donde el niño lleva su piernitas colgando, si no una en donde va sentadito, en la posición natural de "ranita" o "m" donde las rodillas van ligeramente arriba de sus pompis.
Imagen tomada de blog.monitosyrisas.com

Bueno y por qué todo este rollo, pues porque en honor a esta semana, te quiero platicar mi experiencia porteando.

Yo he porteado con dos de mis tres hijos, al más grande no, porque no conocía, aunque debo decir que siempre fue niño de brazos, la carreola y eso, no fue para nosotros jeje. Con mi segunda hija, porteaba más por gusto, es decir en casa casi no lo hacía, solo en ocasiones para que se durmiera, pero generalmente la traía a brazo pelón.

Era más que nada para andar en la calle, con ella sabía poco, pero lo que sabía acerca del porteo, pero eso poco me servía. Con ella aprendí a llevarla en la espalda, que igual fue por gusto y no lo hacía muy seguido. Eramos felices porteando.

Con ella solo recuerdo una ocasión en la que tuve que darle pecho mientras iba caminando por el centro comercial, fue
una excelente ayuda mi bandolera para que ambas fuéramos cómodas.


Cuando nació mi tercer hija obviamente ya amaba el porteo, pero ahora se había vuelto en mí una necesidad, ya que tenía que hacer el quehacer de la casa y no quería dejar a mi hija sola acostada en la cuna o portabebé, que claro sé que si lo hubiera hecho desde un principio, tal vez hubiera llorado unas cuantas veces, y que después de un tiempo se hubiera resignado a estar en el portabebé, de este tema hablaré más ampliamente en otro post.

Pero también se de la necesidad que tienen los bebés de estar cerca de mamá, de estar en sus brazos, de escuchar su respiración y sentir el latido de su corazón, y no quería privar a mi hija de eso, así que con ella en mi bandolera, puedo tener las manos libres para hacer el quehacer de la casa.

También ha sido de gran utilidad cuando en casa tengo que ayudar a un niño con las tareas de la escuela y hacerle caso a otra niña que quiere colorear, o jugar y sin que la bebé sienta que no le pongo atención, así que un niño de un lado, otra niña de otro lado y la bebé en la bandolera y así todos contentos.

Y que ni se diga cuando tengo que salir con los tres, que realmente son pocas las veces que lo hago, esto se lo debo agradecer a la inseguridad de nuestros días, porqué de mis ganas saldríamos a muchos lados, pero el chiste es que me es muy útil poder llevar brazos libres para mis otros hijos, de hecho en ocasiones me he cargado a los
dos niñas pequeñas y así me siento aún más segura.

Recuerdo una ocasión en la que se me había hecho tarde, como de costumbre, para arreglarme
para ir a la boda de una gran amiga, y mi hija tenía hambre y sueño, y yo sólo media hora para , peinarme y maquillarme y nadie en casa que me ayude a dormir a la bebé, así que me la puse en la bandolera y a darle pechito mientras me peinaba y maquillaba. Ame mi bandolera ese día.

En fin por estas y mil razones más me encanta portear a mis hijos, porque gracias a esto he podido hacer muchísimas cosas, pero la más importante es la seguridad que les estoy transmitiendo a mis hijos, su autonomía y deseo de explorar todo.



A quienes dicen que se acostumbran a los brazos, que error y mentira más grande, lo vivo en carne propia, mi hija más grande gateo a los seis, al igual que su hermano mayor,
camino al año, igual que su hermano, ambos van caminando cuando andamos por el centro comercial y de compras, claro que de repente se cansan y piden un descanso y nos podemos sentar o tengo que cargar a la niña, depende del tiempo que traigamos, pero el que se cansen es natural ¿o tú no te cansas después de caminar un largo rato?

 La bebé gateó a los seis meses, desde los siete se para sola y a los ocho camina agarrada de cosas, ya sus 10 meses le anda por caminar sola, así que ahora aprovecho lo más que me deja cargarla, porque siento que ya mis días de porteo poco a poco van a llegar a su fin, ya me pide menos tiempo que la cargue y quiere más tiempo explorar su mundo.

Amo el porteo y no lo cambiaría por nada, y a cualquier persona que puedo se lo recomiendo ya sea un fular, una bandolera, un mei tai, lo que se le acomode mejor. Si tú no lo has probado, vamos anímate, veras que es genial traer a tu hijo pegado a ti.

viernes, 3 de octubre de 2014

Cómo actuar ante el llanto de los niños

Como ya saben soy mamá y por lo que son ya casi cuatro años desde dejé de salir de casa para ir a trabajar, ahora trabajo en casa, (el único inconveniente que le veo a esto, es que no recibo ninguna paga monetaria ) y por lo tanto mi modo de interacción con el mundo exterior ha sido en su mayoría gracias al Internet, en esta interacción virtual una de las cosas que he visto que más mortifican a las mamás es el llanto de sus hijos y de esto quiero hablar hoy.

Es evidente que los bebés y los niños lloran por los mismos motivos: tienen una necesidad que desean expresar para que se pueda satisfacer. La reacción que tenemos ante este llanto es lo que cambia y lo que va a provocar que tu hijo pueda desarrollar seguridad en él mismo y ante el mundo que lo rodea, o todo lo contrario.

Cuando una mamá dice "estoy desesperada, ya no sé que hacer, mi hijo hace berrinches cada vez más seguido" , llega el montón de consejos, desde el 'debes poner límites', 'ten paciencia y no le hagas caso', 'déjalo llorar y que solito se calme', 'no cedas a sus caprichos'.

Cada que leo ese tipo de consejos, me empieza a subir la sangre a la cabeza y me da un coraje, porque son los mismos consejos, ya sea que el niño "berrinchudo"  tenga 8 meses o 4 años.

Los niños no son "berrinchudos" solo porque si, dentro de este llanto, esta una necesidad que requiere ser atendida.

A los 8 meses el niño no te está manipulando cuando llora al estar en su cuna, aún cuando te esté viendo que estás en la misma habitación, claro que deja de llorar cuando lo cargas, no por que te esté  tomando la medida, sino porque lo único que quería era que lo cargaras, claro que el estar en contacto contigo es una necesidad, ¿nunca te has sentido sola y lo único que necesitas es un abrazo?, a ellos les pasa también. Te quiere, eres su mundo, necesita estar en contacto contigo.
No te preocupes, pronto pasará esa etapa, lo más probable es que ya esté empezando a  gatear y muy pronto a caminar así que disfruta que quiera tus brazos.

Para comprender un poquito más del llanto en los bebés entra aquí, un escrito hecho por varios especialistas que explica a más detalle el llanto en bebés.

Ahora bien, si el llanto es de un niño más grande, debemos identificar también de qué se trata, puede que esté haciendo un "berrinche" en la tienda por que quiera que le compres un juguete, estamos de acuerdo en que tener un juguete nuevo no es una necesidad vital (aunque pregúntenle lo mismo a algunos adultos que hacen largas filas para comprar el nuevo iphone, pero ese es otro tema).

En este caso se tendría que ver que lo más probable es que no llore exactamente por el juguete, sino que debajo de esto se esconda alguna otra necesidad. En todo caso en lugar de solo gritar, '¡No te lo voy a comprar, ya te dije, así que deja de llorar!'  ' ¡deja de llorar, va a venir el policía y te va a llevar, ya te dije que NO!'  Esto puede que haga que el niño en un punto deje de llorar, el mensaje que se le da es, 'no me importa lo que tu quieres' , 'desapruebo tus necesidades y además te infundo un nuevo temor'.

Podemos hacerlo de una manera más amorosa en donde obviamente no se le compre el juguete, se respete sus sentimientos y necesidades, y se puede enseñar al niño a expresar sus emociones de una manera positiva.

Lo que debemos hacer es lo siguiente:
 1.- Empatizar: le dejamos claro que entendemos lo que siente. Ejemplo:
-Ese juguete es muy bonito y divertido, entiendo que sería padre que te lo compren y poder llevártelo a casa ¿ verdad?

2.- Explicar: aquí le dices el por qué de la negativa o de la orden que se le ha dado. Ejemplo:
-Pero por el momento no tengo dinero para comprar ese juguete.

3.- Opción: se le da a escoger una opción diferente o se le pide si ya es un niño más grande que él sugiera una opción. Ejemplo.
Que te parece si juegas un poco con él en lo que acabamos de hacer las compras y después lo dejas, o llegando a la casa podemos jugar tú y yo con tus juguetes que ya te hemos comprado y que tienes en casa.

Aquí puede elegir las dos cosas, o puede que elija la segunda por que lo que quiere es tener un poco de atención por parte de sus padres.

Es posible que el primer paso lo tenga que repetir varias veces si el niño está muy descontrolado, porque a la primera puede que no te escuche bien. Recuerda cuando tú estás muy enojada, tampoco haces mucho caso.

Inténtalo, imagínate que eres tú en el lugar del niño, ¿cómo te gustaría que te tratarán? Imagina que te invita tu pareja, esposo, "pioresnada", a una fiesta: tú vas muy emocionada pues tienes ganas de estar con él, llegan a la fiesta y él se la pasa con sus amigos, en ocasiones amigas y te ignora por completo, tú te enojas y le reclamas, él te contesta de la siguiente manera:

-ya sabes que no puedo estar solo contigo, te traje a la fiesta, necesito arreglar unos asuntos con mis amigos, cálmate ya, no es para tanto. Cuando se te pase el coraje me avisas y hablamos.

¿Cómo reaccionas tú? ¿Se te pasa el enojo?

Ahora imagina que te contesta lo siguiente:

-si entiendo que te puedes sentir mal porque tú realmente querías estar conmigo y platicar, lo lamento, me dejas arreglar solo esto más y después nos sentamos a platicar tú y yo, ¿te parece?

¿Es más fácil que te tranquilices de esta manera?

¿Ves la diferencia? Lo mismo le sucede a nuestros hijos.

Te invito a que intentes aplicar estos pasos para controlar una rabieta de tus hijos y me comentes cómo te fue.