viernes, 2 de septiembre de 2011

Recordando a mi mamá.

Este es un pequeño cuento, que hice en memoria a la mejor mamá.



Recordando a la mejor mamá.

Y heme aquí como una quinceañera. Con mariposas en el estómago, sudándome las manos, esperando al hombre que sé me va a cambiar la vida. Sólo que la diferencia es que una quinceañera está nerviosa en la espera de su primer amor, ese hombre amable, cariñoso, caballero, todo un príncipe azul; y yo en cambio espero a ese hombre de bata blanca que me va a decir, no un “te quiero”, ni un “me gustas”, y menos un “no dejo de pensar en ti”, si no un “señora esta enferma” o en cambio lo que a mí me gustaría escuchar: “señora no tiene nada, no tiene de qué preocuparse. Sus dolores son por estrés, necesita relajarse”.

Ya llevó aquí esperando 20 minutos y el paciente anterior no sale. Estoy muy impaciente, necesito saber ya si me tengo que preocupar o no, qué tengo, para qué tanto análisis, ya por favor díganme algo.

Por fin escucho: Señora García, buenas tardes. Pase por favor.
-Hola doctor ¿Cómo está?
-Bien señora gracias, y sus hijos ¿qué tal?, ya bien grandotes ¿verdad? ¿Su hija ya entró a la prepa?, me está dando olor a suegra.
-Sí doctos, ya está en la prepa y por el momento todavía no, espero siga así por mucho rato, aunque lo dudo.
-Siéntese por favor. Aquí tengo los resultados de sus análisis. Señora escúcheme bien, estos análisis revelan una masa inusual en el páncreas, me temo que es un tumos. Necesitamos hacer una biopsia para ver si lo podemos extirpar.

No lo entiendo, no puede ser ¿por qué me está pasando esto a mí? Siempre trate de cuidarme lo más que pude, llevo una vida se podría decir que saludable: no fumo, no tomo, hago ejercicio, estoy oven, todavía me falto mucho por vivir. Mis hijos tengo que verlo crecer, graduarse, casarse, a mis nietos; no esto no puede ser debe ser una pesadilla, una broma, un error, esto no es posible ¿por qué Dios mio?. ¿Porqué?.  ¿Tan mala he sido?. No me puedes hacer esto, no puedes.
De tres a seis meses si la operación sale bien, dijo el doctor, ¿cómo le digo esto a mi esposo, a mis hijos?. No, no lo acepto.

Sí recuerdo muy bien ese día cuando empezó el fin de mi vida o tendría que decir el principio. Me costó mucho trabajo decirle a mi esposo lo que había dicho el doctor. Llevábamos 18 años de casados, sí hemos tenido nuestras dificultades, no todo en la vida puede ser perfecto, pero también hemos compartido momentos tan maravillosos. Nos conocimos en la preparatoria, el último año fue cuando nos hicimos grandes amigos y dos meses antes de la graduación nos escapamos de clases para ir al centro, lo recuerdo como si fuera ayer, sentados en las bancas alrededor de la plaza.
-¡Hey voltea! Rubén ¿qué te pasa? Sí, como eres un mujeriego, de seguro ya te gustó la muchacha de enfrente.
-Cálmate Regina, mejor dime como siempre me dices.
-¿Cómo?
-Así como dices que tengo el corazón.
-¡Ahhh! Que tienes corazón de hotel.
-No, no tengo corazón de hotel, mi corazón sólo tiene una habitación y la ocupa una mujer muy especial.
-Ah sí, y ¿quién es?.
-¿No sabes?, claro que sí sabes.
-No, ya dime, ¿quién es?
-Tú sabes, pero si quieres te lo digo. Es una mujer hermosa, inteligente, tiene una sonrisa que mata, es muy alegre y está sentada al lado de mí. Regina ¿quieres ser mi novia?

Y 24 años después aquí estoy en el mismo centro, en la misma banca pero ahora tratando de decirle que mi tiempo en este mundo se me está acabando, que nos vamos a tener que separar y que me estoy muriendo de miedo.
-¿Qué pasa amor, para qué querías que viniéramos aquí?
-Tenga algo que decirte, es muy importante, pero no sé por dónde empezar.
.¿Qué tienes, por qué lloras? ¿qué pasa?. Me estas asustando.
-Fui con el doctor, por los dolores que tenía.
-No llores, ¿qué pasa?, tranquila, estamos juntos, estoy contigo, tranquila, ¿qué dijo?
-Es un tumor, tengo un tumor. Solo tres meses, máximo medio año………

Fue muy difícil decirle a Rubén. Y no quería ni pensar en cómo decirle a mis hijos. Mi pequeña Paola, bueno pequeña ya no es, pero para mí siempre lo será. Ya está en la preparatoria, los fines de semana casi no está en casa, yo le dijo que es una casa, no un hotel; siempre anda con sus amigas y amigos. Le gusta un muchacho, y ella cree que a él también le gusta. Pao cree que no me doy cuenta pero es tan tierno ver su carita cuando habla con él, cuando le hablo por teléfono ver cómo corre a contestar y como se encierra en su cuarto para hablar con él. pero no todo es felicidad no crean, tiene su carácter y cuando se enoja, ¡bueno!, pero es tan inteligente, generosa y tiene un súper corazón, es muy responsable, estoy orgullosa de ella, estoy feliz de ser su madre. No puedo creer que no la vaya ver empezar su carrera y verla en su graduación con su título en mano, ni en su boda. Me duelo mucho saber que no voy a estar con ella.
Mi Rubencito, mi chiquito a punto de terminar la secundaria, todo un galán, el teléfono no para de sonar en las tardes: las niñas le hablan a él, una que otra es para Paola. Siempre me toca tomar mensaje, ¿qué estas niñas nunca van a aprender que tiene prácticas de basket y que regresa hasta tarde?, él va a ser el Michael Jordan mexicano. Mis hijos, no me pueden separar de ello, no ahora, me falta disfrutar mucho con ellos.

Ya pasaron 2 meses, ya no me puedo mover como antes y no sólo eso ha cambiando en mí. Mi manera de pensar, de ver la vida tampoco es como antes, poco a poco me voy resignando y mi familia nunca estuvo tan unida como hasta ahora.
-Mami ya casi es hora de tu quimio.
-¿Tú me vas a acompañar hoy?
-Sí mami, mi papá nos va a recoger allá, ya pedí el taxi, ven te ayudo, ¿qué me llevo?
-La bolsa que está encima del sofá por favor, revida que esté mi cartera, agarra también una botella de agua porque me da mucha sed al terminar, y una chamarra porque vamos salir un poco tarde y luego hace frío. Gracias corazón.
-Y tu hermano ¿Dónde está?
-Fue a hacer un trabajo, no te quiso despertar, pero me dijo que para la próxima espera sí poder acompañarte, dice que muchas suerte y que espera que no te duela mucho, que te va a estar esperando con una sorpresita, te mandó un beso. Vamos, ya llegó el taxi.

Este líquido me quema, ¿no pueden hacer que vaya más lento?. No, ya no quiero, ¡quítenmelo! Me quema, me duele, lo puedo sentir recorrer todo mi brazo, todo mi cuerpo, ¿quién dice que un dolor tan fuerte, este sentir que te quemas por dentro te puede aliviar?. No, tengo que soportar esto, por mis hijos y mi Rubén, ellos cuentan con que yo haga lo que sea para poder estar más tiempo con ellos, sí mejor pienso en ello, eso me ayuda a superar estos minutos, éstas horas, éstos días en los que a veces siento que ya no doy más. ¡Dios Mio, ayúdame! Mamita María no me dejes sola, tú sabes lo que es ser madre, tú sabes, tú lo sabes todo, por favor ayúdame; denme fuerzas, tengo que superar esto, pero no puedo sola, los necesito. Quiero estar con mi familia, ayúdenme, Diosito por favor ayúdame, por favor.

-Pao, ¿dónde esta mi mama?
-Acostada, llegó muy cansada y se fue a dormir un rato.
-Siento bien feo ver a mi mamá así, por eso a veces me da mucho miedo estar cerca de ella; la quiero mucho y no me gusta verla así, está toda débil, flaquita, acabada. Tengo miedo, se supone que mi mamá debe de vivir mucho más tiempo, ¿por qué Paola? ¿Por qué?
-Ya Rubén, no te pongas así, tenemos que ser fuertes para mamá. Sí, yo sé que es feo, yo también siento feo al ver a mi mamá así, pero tenemos que darle ánimos, ella nos necesita. Vamos, sé fuerte, acuérdate de todo lo que nos ha enseñado y piensa que ella está sufriendo todos esos dolores, ella quiere vivir por nosotros. Pídele fuerzas a Dios y pide mucho por un milagro y que las quimios sirvan de algo y que mi mamá ya no sufra, pídeselo y se muy bueno para que Diosito te oiga. Yo estoy contigo también, estamos juntos en esto.
-¡Paola!
-¿Qué pasó mamá?, ya voy.

Cada vez estoy más cansada, dependo de alguien para todo, ya no puedo comer, me tiene que dar papillas, no me puedo mover sola, todo me duela, ya no puedo más, estoy a punto de rendirme, pero si me rindo, estaré pecando. No sé que hacer, las quimios, ya no las aguanto, me hacen más mal que bien. Dios  Mio ¿por qué me mandas esto a mí? No me abandones, dime qué hacer  por favor, ya no puedo más, ya no más, ya por favor.

-Ave María Purísima.
-Sin pecado concebida.
-Dime hija cuales con tus pecados.
-Padre, estoy muy enojada con Dios, porqué me mandó esto a mí, estoy a punto de rendirme. Padre dígame, ¿cometeré pecado si dejo la quimioterapia? Ya no puedo más Padre, estoy muy cansada.
-Hija Dios no te manda cosas para castigarte, Dios sólo quiere lo mejor para tí, no estás solo, Dios está contigo y te va a ayudar a soportar todo esto. Recuerda que Él también sufrió y sufrío mucho por todos nosotros, por ti, y también como tú, tenía miedo y ya no quería seguir, pero sabía que era la voluntad de su Padre y que lo hacía por ti. Hija mía, no estás sola, no es pecado ya no hacerte las quimioterapias, pero ten Fe hija mía, no la pierdas, en estos momentos es cuando más unida a Dios debes de estar. Rézale mucho, pídele que esté contigo, que tú quieres que esté contigo, dile que lo amas, y que estas dispuesta a ir con Él en cuanto te llame. Hija ten Fe en que Él quiere que estés a su lado, rézale, no te separes de Él……….

Qué guapa se pone cada día mi Paola, siempre tan arregladita, su cabello negro lacio lo sacó de su papá, y su carita, su carita tan inocente, mi niña, mi niña por siempre, está contenta: ya tiene novio. Ése martes al entrar la vi diferente, muy contenta, no lo podía disimular, enseguida adiviné cuál era la causa de su alegría. ¡Ay mi niña, tu primer amor! ¿Cuántos más te estarán esperando? Y mi Rubén ya quiere aprender a manejar, el sacó mis chinos, con los que siempre batalla, ya está más alto que yo, el galán de la casa; mis amores. Y mi Rubén, mí príncipe por siempre, ya te están saliendo tus canitas. Siempre tan trabajador, te esfuerzas mucho por darnos todo lo necesario y se te está empezando a notar en la cara y en esa pancita, pero tan bella pancita. Ustedes mis tres amores: mi fuerza, mi razón de ser, ¿qué sería de mí sin ustedes? Son lo más bello que me ha pasado, doy gracias porque me dejaron conocerlos, porque me dejaron ser su madre, su esposa. Por ustedes, por ustedes mi vida, por ustedes……. Gracias Dios mio porque me has dejado vivir momentos tan felices con ellos, porque están bien, porque mil veces prefiero sufrir yo y no ellos. Gracias.

.¡Hey! Rubén ¿te acuerdas de nuestras últimas vacaciones en Ixtapa?
-Sí, jajajajjaja, cuando te estrellaste con el vidrio del cuarto, jajajajja.
-Sí y cuando tú te estaba ahogando.
-Mamá ¿te acuerdas?
-Sí yo me acuerdo de todos los momentos felices con ustedes.
- Mi amor, mira: fotos de nuestra boda.
-¡Ay sí! Se me había olvidado dónde las teníamos.
-A ver papá, ¡yo quiero ver!
-Si, yo también papá.
-A ver espérense, siéntense al aldo de su mamá, pero con cuidado, no la vayan a lastimar.
-Mira, ¡qué chistosos se ven!.
-Sí, oye parece que fue hace siglos.
-Ja ja qué graciosos. Pero miren que guapa se ve su mamá, ¿no les parece?
-Sí, guapa. Si siempre lo ha estado, pero ¡qué chistosos se ven de tan jóvenes! Y ¿que más fotos  hay?
-Mira aquí esta una de cuando estabas bonita Paola.
-Ja ja que chistoso, ¿cuánto tenía aquí?
-Mmmm, como un mes, ¿no Regina?
-Sí cariño, más o menos.
-Mamá, ¿te acuerdas cuando nací?
-Claro, que sí nena, y también de tu hermano, fueron de los días más felices de mi vida.
-Y de la mía también, no saben la alegría que sentimos cuando los vimos por primera vez.
-Mira, aquí estás comiendo Rubén.
-Si desde chiquito un cochinito, eso no se te ha quitado.
-Ya cálmate Paola, ¡mira quién es la que empieza eh!
-Ya niños compórtense, vamos a seguir viendo las fotos.
-Su bautismo.
-La primera comunión.
-Cuando saliste de la secundaria.
-Y tú de la primaria.
-¡Ay niños! Todos estos recuerdos me han cansado mucho, ya me quiero dormir. Buenas noches, los amo. Buenas noches corazón, te amo. Descansen.

¿Qué pasa? ¿qué hago aquí?, esperan, ¿quién es toda esa gente? Espérenme. Rubén, niños, ¿qué pasa? ¿Por qué lloran? ¿qué estamos haciendo? ¡No, no es posible: soy yo!.¡No, sáquenme, no todavía no! Dios no, no estaba preparada, todavía me faltaba hacer más cosas; no, Diosito no.
Pao, Rubencito, Rubén, no lloren, aquí estoy, no, no lloren.
Sí, permanezcan juntos dénse fuerzas, recuerden son una familia y tienen que estar unidos. Mis angelitos aquí estoy y aquí siempre estaré, yo los voy a cuidar y nunca los voy a dejar solos. Los  amo, los amo tanto. Aquí estoy siempre con ustedes. No, no estén tristes, ya estoy mejor: ya no me duela anda, ya por fin estoy descansando, ya estoy bien, no lloren. Los amo, siempre los amaré.

No hay comentarios:

Publicar un comentario